{"id":1323,"date":"2026-10-13T14:49:25","date_gmt":"2026-10-13T14:49:25","guid":{"rendered":"https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/?p=1323"},"modified":"2026-10-13T14:49:28","modified_gmt":"2026-10-13T14:49:28","slug":"cuando-el-gasto-no-se-justifica-solo-por-que-argentina-necesita-discutir-el-presupuesto-base-cero-mgter-jorge-ariel-sosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/index.php\/cuando-el-gasto-no-se-justifica-solo-por-que-argentina-necesita-discutir-el-presupuesto-base-cero-mgter-jorge-ariel-sosa\/","title":{"rendered":"Cuando el gasto no se justifica s\u00f3lo. Por qu\u00e9 Argentina necesita discutir el presupuesto base cero- Mgter. Jorge Ariel Sosa"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"793\" src=\"https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/JORGE-SOSA-1024x793.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1324\" style=\"aspect-ratio:1.291311892175457;width:209px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/JORGE-SOSA-1024x793.jpeg 1024w, https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/JORGE-SOSA-300x232.jpeg 300w, https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/JORGE-SOSA-768x595.jpeg 768w, https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/JORGE-SOSA-1536x1189.jpeg 1536w, https:\/\/visiones360.fcejs.unsl.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/JORGE-SOSA.jpeg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Mgter. Jorge Ariel Sosa<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Una herramienta nacida en la empresa privada y probada en gobiernos de distintos pa\u00edses propone algo simple y disruptivo, que cada peso del Estado vuelva a justificarse desde el Poder Ejecutivo y discutido en el Congreso desde cero. Para una econom\u00eda como la Argentina con pocas t\u00e9cnicas sobre la evaluaci\u00f3n e impacto de las pol\u00edticas p\u00fablicas, el debate es ineludible.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada a\u00f1o, en casi todos los niveles de gobierno de nuestro pa\u00eds, el presupuesto se arma de la misma manera, se toma el gasto del a\u00f1o anterior, se le suma un porcentaje para compensar la inflaci\u00f3n y se agrega alguna partida nueva. Nadie vuelve a preguntarse si el gasto original sigue teniendo sentido. Esa l\u00f3gica, conocida como presupuesto incremental, es c\u00f3moda y previsible, pero tiene un efecto silencioso: lo que alguna vez se aprob\u00f3 tiende a perpetuarse, funcione o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a ese m\u00e9todo existe una alternativa que lleva m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas de historia y que, sin embargo, sigue siendo poco conocida en el pa\u00eds. El presupuesto base cero, o <em>Zero Based Budgeting<\/em> (ZBB). Su idea central es que ninguna partida goza de derechos adquiridos. Cada \u00e1rea debe justificar, como si fuera la primera vez, para qu\u00e9 necesita los recursos que solicita, qu\u00e9 resultados espera obtener y qu\u00e9 pasar\u00eda si no los recibiera. Esta metodolog\u00eda solo se ve en algunos aspectos en el Sistema Universitario, quien debe armar su requerimiento presupuestario previos en base a condiciones edilicias, RRHH, autoridades, etc. sobre el par\u00e1metro de n\u00fameros de estudiantes que tengan la condici\u00f3n de regular. No es el caso de todo el resto del Sector P\u00fablico Nacional.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Un problema de fondo: gasto que crece m\u00e1s r\u00e1pido que los recursos<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El planteo a favor de esta herramienta parte de un diagn\u00f3stico sobre las finanzas p\u00fablicas argentinas que en los \u00faltimos a\u00f1os gan\u00f3 espacio en el debate econ\u00f3mico. En un an\u00e1lisis publicado en mayo de 2023, el economista Franco Fafasuli repas\u00f3 la evoluci\u00f3n del gasto desde comienzos de siglo. Seg\u00fan su lectura, en 2003 el pa\u00eds arranc\u00f3 con un super\u00e1vit fiscal cercano al 6% del PBI, que se fue erosionando a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">medida que el gasto p\u00fablico aumentaba, hasta desaparecer hacia 2007. Con los a\u00f1os, el d\u00e9ficit consolidado habr\u00eda llegado a niveles del 8% del PBI hacia el final del ciclo kirchnerista y al 10% en 2016, ya durante el gobierno de Mauricio Macri, un per\u00edodo en el que, de acuerdo con ese an\u00e1lisis, el endeudamiento permiti\u00f3 sostener un ajuste gradual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias pol\u00edticas que cada lector pueda tener con esa mirada, el punto t\u00e9cnico es dif\u00edcil de discutir, cuando el gasto supera de manera sostenida a los ingresos, la diferencia tiene que financiarse de alguna forma. Y las opciones son limitadas. Se pueden aumentar los impuestos, algo complejo cuando la presi\u00f3n tributaria ya es una de las m\u00e1s altas de la regi\u00f3n. Se puede emitir moneda, con el costo inflacionario que eso conlleva y que golpea con m\u00e1s fuerza a los sectores de menores ingresos. O se puede recurrir al endeudamiento, que a la larga encarece el cr\u00e9dito para familias y empresas y reduce el margen para la inversi\u00f3n y el empleo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esto se suma un fen\u00f3meno, gran parte del gasto p\u00fablico genera con el tiempo compromisos que se vuelven muy dif\u00edciles de revertir, porque la sociedad los incorpora como derechos y ning\u00fan gobierno quiere pagar el costo pol\u00edtico de tocarlos. El resultado es un presupuesto r\u00edgido, que crece por inercia aunque los recursos genuinos no acompa\u00f1en.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En Argentina m\u00e1s gasto no siempre significa mejores servicios<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay adem\u00e1s una pregunta inc\u00f3moda que atraviesa a todos los sectores que componen nuestra Sociedad, gastar m\u00e1s se ha traducido en mayor calidad en los servicios que presta el Estado?, la experiencia reciente sugiere que no necesariamente. Muchos argentinos sienten que, pese a la expansi\u00f3n del gasto en las \u00faltimas d\u00e9cadas, no perciben mejoras proporcionales en seguridad, educaci\u00f3n o salud. El debate, entonces, no pasa solo por cu\u00e1nto se gasta sino por c\u00f3mo y en qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en ese punto donde el presupuesto base cero resulta pertinente. No es, en esencia, una herramienta de recorte, es una herramienta de revisi\u00f3n. Puede concluir que una partida debe reducirse, pero tambi\u00e9n que otra necesita m\u00e1s recursos de los que recib\u00eda por costumbre.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El objetivo del Presupuesto Base Cero<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El presupuesto base cero naci\u00f3 en el mundo corporativo. Sus resultados fueron siempre alentadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ventaja central del m\u00e9todo es que rompe con la inercia. En lugar de partir del presupuesto anterior, el equipo de gobierno ignora la historia presupuestaria y eval\u00faa cada partida, vieja o nueva, en funci\u00f3n de su necesidad actual. Cada asignaci\u00f3n debe volver a justificarse ante quienes toman las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Las objeciones, sobre la mesa<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda un error presentar el Presupuesto Base Cero como una soluci\u00f3n m\u00e1gica. Los cr\u00edticos se\u00f1alan, con raz\u00f3n, que rehacer un presupuesto desde cero demanda una enorme cantidad de tiempo, de informaci\u00f3n confiable y de capacidad t\u00e9cnica dentro del Estado. Tambi\u00e9n advierten que, en la pr\u00e1ctica, algunas administraciones que lo adoptaron terminaron simplific\u00e1ndolo o abandon\u00e1ndolo, justamente por su complejidad administrativa. Y hay un l\u00edmite pol\u00edtico evidente: no todo gasto puede discutirse libremente, porque parte de \u00e9l responde a obligaciones legales, contractuales o constitucionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes defienden la herramienta responden que el esfuerzo se justifica en momentos de crisis fiscal y que no hace falta aplicarla cada a\u00f1o. Hay autores que sostienen que todos los gobiernos deber\u00edan hacer este ejercicio al menos una vez por d\u00e9cada, y de manera especial cuando las cuentas p\u00fablicas atraviesan una situaci\u00f3n cr\u00edtica. Otra posibilidad, m\u00e1s gradual, es aplicarla por \u00e1reas o por ministerios, empezando por aquellos con mayor peso en el gasto o menor evidencia de resultados.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Qu\u00e9 implicar\u00eda aplicarlo en Argentina<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propuesta que se desprende del an\u00e1lisis es que el Estado revise su organigrama completo y se pregunte qu\u00e9 funciones debe cumplir y con qu\u00e9 nivel de presi\u00f3n tributaria puede sostenerlas. Ese ejercicio permitir\u00eda, seg\u00fan sus defensores, avanzar hacia el equilibrio fiscal, reducir el tama\u00f1o del Estado donde corresponda sin descuidar aspectos sociales indispensables y sobre todo, mejorar su eficiencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El equilibrio entre ingresos y gastos aparece en esta mirada como condici\u00f3n para bajar la inflaci\u00f3n y evitar un nuevo ciclo de endeudamiento insostenible, con las consecuencias que el pa\u00eds ya conoce: default, restricciones de acceso al cr\u00e9dito y aislamiento financiero. A eso se agrega un argumento de competitividad, una menor carga tributaria permitir\u00eda a la econom\u00eda argentina competir en mejores condiciones con la de sus vecinos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Una discusi\u00f3n necesaria en el \u00e1mbito de la Universidad P\u00fablica para generar los aportes necesarios que requiere la t\u00e9cnica.<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la comunidad universitaria, el debate tiene una doble relevancia. Por un lado, la universidad p\u00fablica es una de las instituciones que m\u00e1s depende de decisiones presupuestarias y, por lo tanto, una de las m\u00e1s interesadas en que el gasto se asigne con criterios claros y verificables. Por otro, es un \u00e1mbito natural para analizar herramientas de gesti\u00f3n, contrastar evidencia y formar a quienes ma\u00f1ana dise\u00f1ar\u00e1n o evaluar\u00e1n pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El presupuesto base cero no resuelve por s\u00ed solo los desequilibrios fiscales argentinos, ni reemplaza la discusi\u00f3n pol\u00edtica sobre qu\u00e9 Estado queremos. Pero introduce una pregunta que la l\u00f3gica incremental evita: \u00bfpor qu\u00e9 gastamos lo que<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">gastamos? Responderla con datos, objetivos y resultados medibles es un paso hacia un Estado m\u00e1s transparente y m\u00e1s eficiente. Y esa conversaci\u00f3n, con todos sus matices y sus cr\u00edticas, vale la pena darla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una herramienta nacida en la empresa privada y probada en gobiernos de distintos pa\u00edses propone algo simple y disruptivo, que cada peso del Estado vuelva a justificarse desde el Poder Ejecutivo y discutido en el Congreso desde cero. Para una econom\u00eda como la Argentina con pocas t\u00e9cnicas sobre la evaluaci\u00f3n e impacto de las pol\u00edticas p\u00fablicas, el debate es ineludible. Cada a\u00f1o, en casi todos los niveles de gobierno de nuestro pa\u00eds, el presupuesto se arma de la misma manera, se toma el gasto del a\u00f1o anterior, se le suma un porcentaje para compensar la inflaci\u00f3n y se agrega alguna partida nueva. Nadie vuelve a preguntarse si el gasto original sigue teniendo sentido. Esa l\u00f3gica, conocida como presupuesto incremental, es c\u00f3moda y previsible, pero tiene un efecto silencioso: lo que alguna vez se aprob\u00f3 tiende a perpetuarse, funcione o no. Frente a ese m\u00e9todo existe una alternativa que lleva m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas de historia y que, sin embargo, sigue siendo poco conocida en el pa\u00eds. El presupuesto base cero, o Zero Based Budgeting (ZBB). Su idea central es que ninguna partida goza de derechos adquiridos. Cada \u00e1rea debe justificar, como si fuera la primera vez, para qu\u00e9 necesita los recursos que solicita, qu\u00e9 resultados espera obtener y qu\u00e9 pasar\u00eda si no los recibiera. Esta metodolog\u00eda solo se ve en algunos aspectos en el Sistema Universitario, quien debe armar su requerimiento presupuestario previos en base a condiciones edilicias, RRHH, autoridades, etc. sobre el par\u00e1metro de n\u00fameros de estudiantes que tengan la condici\u00f3n de regular. 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El resultado es un presupuesto r\u00edgido, que crece por inercia aunque los recursos genuinos no acompa\u00f1en. En Argentina m\u00e1s gasto no siempre significa mejores servicios Hay adem\u00e1s una pregunta inc\u00f3moda que atraviesa a todos los sectores que componen nuestra Sociedad, gastar m\u00e1s se ha traducido en mayor calidad en los servicios que presta el Estado?, la experiencia reciente sugiere que no necesariamente. Muchos argentinos sienten que, pese a la expansi\u00f3n del gasto en las \u00faltimas d\u00e9cadas, no perciben mejoras proporcionales en seguridad, educaci\u00f3n o salud. El debate, entonces, no pasa solo por cu\u00e1nto se gasta sino por c\u00f3mo y en qu\u00e9. Es en ese punto donde el presupuesto base cero resulta pertinente. No es, en esencia, una herramienta de recorte, es una herramienta de revisi\u00f3n. Puede concluir que una partida debe reducirse, pero tambi\u00e9n que otra necesita m\u00e1s recursos de los que recib\u00eda por costumbre. El objetivo del Presupuesto Base Cero El presupuesto base cero naci\u00f3 en el mundo corporativo. Sus resultados fueron siempre alentadores. La ventaja central del m\u00e9todo es que rompe con la inercia. En lugar de partir del presupuesto anterior, el equipo de gobierno ignora la historia presupuestaria y eval\u00faa cada partida, vieja o nueva, en funci\u00f3n de su necesidad actual. Cada asignaci\u00f3n debe volver a justificarse ante quienes toman las decisiones. Las objeciones, sobre la mesa Ser\u00eda un error presentar el Presupuesto Base Cero como una soluci\u00f3n m\u00e1gica. Los cr\u00edticos se\u00f1alan, con raz\u00f3n, que rehacer un presupuesto desde cero demanda una enorme cantidad de tiempo, de informaci\u00f3n confiable y de capacidad t\u00e9cnica dentro del Estado. Tambi\u00e9n advierten que, en la pr\u00e1ctica, algunas administraciones que lo adoptaron terminaron simplific\u00e1ndolo o abandon\u00e1ndolo, justamente por su complejidad administrativa. 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