El Recital de tu vida: Mgter. Gabriel Zambrano
Cuando nos enteramos de que nuestro artista favorito se presentará en un show público, se nos mueve la aguja de la adrenalina para conseguir las entradas, viajes, estadías y demás cuestiones para estar ahí, a esa hora de ese día. Y simultáneamente se dispara un indicador de una industria que crece al calor del dólar “barato” y decrece por la depresión del consumo. Las principales empresas dedicadas a la actividad reconocen ambos fenómenos de manera simultánea. Por eso, mientras el mercado alcanzará este año unos 300 millones de dólares, según previsiones citadas por Clarín, sólo en la venta de tickets, también proyectan un extremo cuidado en la elección de cuáles serán los artistas que traerán a disfrutar del calor del público argentino. Una mala decisión puede convertir cualquier recital en un fracaso, como, por ejemplo, errarle al precio de las entradas. Si se quedan cortos, no cubren los costos, si se pasan no se vende. Acá aparecen también alianzas estratégicas que mejoran la ecuación: los bancos. A ellos les conviene dar facilidades para adquirir entradas, como atención y promoción de sus clientes, a la vez que posibilitan que mucha gente pueda acceder al estadio o teatro en una compra más impulsiva, movida por el fanatismo que genere el artista. Los honorarios (más precisamente cachet en el mundo del espectáculo) pueden ser desde 1 millón hasta 4, dependiendo el artista y el estadio. Y ese costo es sólo para empezar. El 10% de la recaudación se la lleva SADAIC. Sobre el resto hay que pagar ganancias, ingresos brutos, cargas sociales, permisos municipales y un largo etcétera, para sólo depositarte frente a los gastos de logística, que en muchos casos (sobre todo artistas internacionales) son elevadísimos e incluyen sonido, estructuras, hoteles, traslados, catering, etc. Por ello, esta desafiante industria requiere de tomas de decisiones muy precisas y gestiones en extremo eficientes para lograr una sustentabilidad que garantice la supervivencia. ¡A brillar mi amor!

