Los fundamentos éticos de la educación inclusiva como instrumento de crítica socio-económica.- Lic. Fernández Ana Belén

Lic. Fernández Ana Belén

El derecho y el acceso a la educación adquiere relevancia estratégica ante las transformaciones producidas por las nuevas tecnologías y las crisis económicas actuales.

Frente a este escenario la construcción de un pensamiento contra-hegemónico en la sociedad, la economía y en la política puede verse como una alternativa posible al cambio, ya que a partir de este pensamiento se propondría priorizar el bienestar común por encima de la renta y de la centralidad del capital. En este sentido, la democratización de la educación se presenta como una herramienta fundamental para abordar estas dificultades, promoviendo una formación crítica, inclusiva y accesible que permita fortalecer la participación social y construir modelos de desarrollo más justos, sostenibles y comprometidos con los territorios.

Una vez reconocido esto podemos encontrar entre los fundamentos éticos de la educación  la noción clásica del bien común proveniente de la tradición griega, entendida como la búsqueda colectiva de condiciones de vida orientadas al “bien supremo” de la Polis. Como referencia  de análisis me propongo esbozar un puntapié “disparador” de carácter filosófico y de gran apertura.

Incorporación de teorías y principios educativos…

En los fragmentos de la política aristotélica se describen los principios fundantes y cimientos básicos de lo que hoy consideramos como pueblo-nación. Allí, se presenta como fin último de la organización de una comunidad o “ciudad” al “bien común” desde un sentido ético. Refiriéndose a que en su gran mayoría los actos de las personas que compartimos y habitamos una sociedad están dirigidos en pos de ese “bien general”.

En estos escritos filosóficos se plantea desde la naturaleza humana que la posibilidad de los sujetos (seres sociales) de comunicarnos mediante la lingüística, por ejemplo y la posibilidad de atribuirle valor a la palabra, trae aparejada la intención comunicativa de transmitir bienestar y malestar.

 Teniendo en cuenta estos primeros conceptos podemos referirnos por ejemplo sobre aquellos principios éticos acerca de la democratización de la cultura vista desde un sentido práctico y puesta al servicio de ese bienestar general. Esto es una educación de calidad e inclusiva puesta al servicio de la comunidad que promueva la paz y armonía social puesto que compartiendo valores y principios las sociedades se tornarían más armoniosas y pacíficas.

Traslademos entonces, estas ideas fundantes a uno de los paradigmas más importantes de nuestros tiempos, por ejemplo, aquel que pone a la vista a la educación y el acceso a la cultura como Derecho Educativo enmarcado dentro de los Derechos humanos básicos lo cual estaría fundado en el paradigma de los Derechos Humanos y concretamente expresado para su ejecución y cumplimiento en la Convención Internacional de los Derechos Humanos.

Acudiendo a la mirada fundante de la educación que se inspira en la idea de que pensar el acceso al Derecho Educativo es pensar en la integridad de la sociedad y en la dignidad de quienes la componen generando una formación ética y ciudadana de base (cimiento social).

Teniendo en cuenta tanto la mirada aristotélica y los principios pedagógicos y filosóficos  existentes  podemos afirmar lo siguiente:

–          Vivimos en una sociedad (comunidad) donde la palabra y la comunicación manejan gran parte de las relaciones humanas.

–          La idea de sociedad-comunidad-ciudad-nación realiza sus prácticas en función de un bien común (por ejemplo, compartir el conocimiento y vivir en armonía, libre de  todo tipo de violencias)

Reflexiones finales

Entonces hasta aquí, encontramos puntos y aristas de encuentro teórico y filosófico que podrían servir de fundamento ético básico de las políticas educativas de una sociedad determinada.

¿Cómo es nuestra sociedad? ¿Cómo se organiza? ¿A qué lógicas responde? Esa exclusión  a la cual  hay que combatir ¿Es producto de acciones y decisiones humanas? ¿O se da por procesos naturales?

¿Cómo es posible que en una sociedad en donde la posibilidad de expresar con las palabras lo justo, lo injusto, el placer y el dolor sea posible que exista exclusión? Aquí comienzo a encontrar algunas contradicciones que no parecieran ser tan simples y para lo cual resulta necesario aproximarnos a comprender desde un sentido crítico el trasfondo social, económico y político que rige en nuestras sociedades…

Desde esta perspectiva, garantizar el acceso universal a una educación de calidad implica discutir quién produce el conocimiento, quién puede acceder a él, para qué se utiliza y quién se beneficia de todo ello ¿Estamos en una sociedad que educa a todos los miembros para la paz y la armonía? Asimismo, comprender el acceso universal a la educación implica también generar transformaciones estructurales en las instituciones y responsabilizar a las mismas de la enseñanza para todos /as comprendiendo la realidad de las aulas heterogéneas y con accesibilidad universal desde un posicionamiento ético/crítico y respetando la igualdad de oportunidades.


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