
Bitcoin es uno de los activos financieros donde más se habla de ciclos. Cada vez que el precio sube con fuerza o cae de manera brusca, aparecen modelos estadísticos que intentan explicar en qué etapa del mercado estamos y hacia donde se va a dirigir el precio. Uno de los más conocidos es el ciclo de 1.064 días de expansión y 364 días de corrección.
La idea parte que desde un mínimo importante de mercado hasta un máximo relevante pasarían cerca de 1.064 días. Luego, desde ese máximo hasta el próximo mínimo, transcurrirían 364 días. En total, el ciclo completo ronda aproximadamente cuatro años. Por eso suele vincularse con el halving.
Tomando como referencia el mínimo de noviembre de 2022, cuando Bitcoin llegó a cotizar cerca de los 15.000 dólares luego de la crisis del mercado cripto y la caída de FTX, el conteo de 1.064 días ubica una zona teórica de máximo hacia octubre de 2025. Si luego se aplica el tramo de 364 días de corrección, el cierre teórico del ciclo bajista se ubicaría alrededor de octubre de 2026.
Desde esta mirada, el bull market que comenzó después del mínimo de noviembre de 2022 habría tenido su etapa de expansión principal hasta octubre de 2025. Y, si el patrón volviera a repetirse, el mercado podría estar transitando una fase de corrección hasta el último trimestre de 2026, momento a partir del cual podría comenzar una nueva etapa de acumulación y posterior recuperación.
Ahora bien, el punto central es no confundir un patrón histórico con una ley del mercado. Que Bitcoin haya mostrado cierta regularidad en ciclos anteriores no significa que esté obligado a repetirla. La muestra estadística todavía es pequeña y los máximos y mínimos se identifican con claridad recién después de ocurridos. En tiempo real, nadie sabe con precisión si una caída es el inicio de un mercado bajista o simplemente una corrección dentro de una tendencia alcista.
Además, el Bitcoin actual no es el mismo de sus inicios. Hoy existen ETFs, mayor participación institucional, derivados financieros, regulaciones más estrictas y una relación mucho más fuerte con variables macroeconómicas como tasas de interés y liquidez globa. Todo eso puede modificar el comportamiento histórico del activo.
Por eso, en mi opinión, los ciclos de Bitcoin pueden ser una herramienta útil, pero no deberían utilizarse como un calendario exacto de inversión. Sirven para ordenar el pasado. Pero se vuelven peligrosos cuando el inversor los toma como una garantía.
En definitiva, el ciclo de 1.064 y 364 días puede ayudar a interpretar dónde podría estar parado Bitcoin, pero no elimina la incertidumbre. Si el modelo se cumpliera, octubre de 2026 sería una zona clave para observar un posible cierre de ciclo y el inicio de una nueva etapa. Sin embargo, el verdadero desafío no es adivinar una fecha exacta, sino entender que Bitcoin puede repetir ciertos comportamientos sin que la historia tenga la obligación de repetirse de manera perfecta.
