
Durante muchos años, hablar de energía en Argentina estuvo asociado a problemas de abastecimiento, importaciones y escasez de divisas. Sin embargo, en los últimos años comenzó a consolidarse un cambio significativo. El crecimiento de la producción de hidrocarburos, impulsado principalmente por Vaca Muerta, está modificando progresivamente el lugar que ocupa el sector energético dentro de la economía nacional.
Los números permiten observar con claridad esta transformación. Según datos del INDEC, elaborados sobre información de la Secretaría de Energía, la producción argentina de petróleo crudo pasó de 27,8 millones de metros cúbicos en 2017 a 46,1 millones en 2025. Esto representa un crecimiento acumulado cercano al 66% en ocho años, con una marcada aceleración a partir de 2021.

Vaca Muerta y el cambio en la producción
Buena parte de esta expansión está explicada por el desarrollo del petróleo no convencional. A diferencia de los yacimientos tradicionales, en los que el hidrocarburo puede desplazarse naturalmente hacia el pozo, en formaciones como Vaca Muerta el petróleo se encuentra alojado en rocas de muy baja permeabilidad. Su explotación requiere técnicas como la perforación horizontal y la fractura hidráulica, que permiten liberar el hidrocarburo contenido en la roca.
El avance tecnológico y la experiencia acumulada permitieron aumentar considerablemente la productividad de estos desarrollos. En diciembre de 2025, aproximadamente 2,96 millones de los 4,30 millones de metros cúbicos de petróleo producidos en Argentina fueron no convencionales. Es decir, alrededor del 69% de la producción mensual ya provenía de este tipo de explotación. Durante todo 2025, la producción no convencional creció 27,8%, mientras que la convencional disminuyó 5,9%.
La tendencia continuó durante 2026. En julio, Argentina alcanzó un nuevo récord de 916.200 barriles diarios, un 17,2% más que un año antes. Vaca Muerta aportó por sí sola 643.100 barriles diarios, aproximadamente siete de cada diez barriles producidos en el país.
Un potencial mayor al esperado
Pero posiblemente uno de los datos más relevantes aparecidos recientemente no esté relacionado con cuánto se está produciendo actualmente, sino con cuánto podría producirse en el futuro.
En agosto de 2026 se difundió una nueva estimación de los recursos técnicamente recuperables de petróleo de Vaca Muerta, elaborada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas a pedido de la Secretaría de Energía. El estudio estimó 30.170 millones de barriles de petróleo recuperables, frente a los 16.220 millones considerados en la estimación internacional realizada en 2013. El potencial estimado aumentó así cerca de un 89%.
El dato resulta significativo porque amplía el horizonte económico de Vaca Muerta. Ya no se trata solamente de un yacimiento que explica el crecimiento actual de la producción argentina, sino de un recurso cuya escala potencial continúa siendo revisada al alza a medida que mejoran el conocimiento geológico, la tecnología y las técnicas de explotación.
De los recursos al desarrollo
La expansión también comienza a reflejarse en el comercio exterior. Durante 2025, las exportaciones argentinas del rubro combustibles y energía alcanzaron USD 11.100 millones, equivalentes a aproximadamente el 12,7% de las exportaciones totales de bienes del país.
Esto representa una oportunidad particularmente relevante para una economía como la argentina, donde la disponibilidad de divisas ha constituido históricamente una restricción recurrente al crecimiento.
Sin embargo, contar con abundantes recursos naturales constituye solamente el punto de partida. El verdadero impacto económico dependerá de la capacidad de acompañar el crecimiento de la producción con infraestructura, inversiones de largo plazo, capacidad de transporte y exportación, desarrollo tecnológico y una red de proveedores nacionales vinculados con la industria.
