CPN: Pablo Ale
¿Puede el Balance Social ser una Herramienta de Gestión para la gestión pública?
En el escenario actual, la administración pública enfrenta el desafío de trascender el cumplimiento formal de sus funciones para adoptar un enfoque de gestión por resultados y de impacto.
La respuesta a la pregunta disparadora es un rotundo sí: la contabilidad social no solo es un mecanismo de transparencia, sino un ecosistema de información estratégico. Mientras que la contabilidad tradicional se enfoca en el capital financiero y físico, la contabilidad social emerge como la herramienta capaz de medir las consecuencias de las acciones estatales sobre el capital humano, social y natural.
El Fundamento: El Estado como Generador de Valor Compartido
El fundamento principal radica en que el Balance Social permite al Estado transitar de un modelo de “responsabilidad social” asistencialista hacia uno de creación de valor compartido.
Bajo este paradigma, las políticas públicas no ven los problemas sociales o ambientales como externalidades periféricas, sino como oportunidades para generar bienestar común de manera competitiva y eficiente.
Para que el Estado pueda gestionar de manera efectiva, necesita un diagnóstico sólido que hoy, en muchos casos, es inexistente o está desvinculado de los compromisos globales.
El Balance Social ofrece este diagnóstico mediante el denominado Triple Impacto:
Dimensión Económica: Más allá del presupuesto, analiza el Valor Económico Directo Generado y Distribuido (VEGD). Esto permite medir cómo el gasto público se traduce en inversión real en la comunidad, una de las maneras es por medio de salarios y pagos a proveedores locales.
Dimensión Social: Evalúa el impacto en las personas, incluyendo el respeto a los derechos humanos, la salud y seguridad en el trabajo, y el desarrollo de competencias de los empleados públicos.
Dimensión Ambiental: Se fundamenta en principios de prevención, precaución y sustentabilidad consagrados en la Ley General del Ambiente. Permite monitorear entre otras cosas la gestión de residuos, el consumo energético y la protección de la biodiversidad.
El Puente hacia la Agenda 2030: Los ODS
La importancia del Balance Social como herramienta de gestión estatal se potencia al vincularse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Los reportes de sustentabilidad, especialmente aquellos basados en las Normas GRI, funcionan como el lenguaje universal para medir la contribución real a la Agenda 2030. A nivel Municipal y Provincial, el Balance Social es vital para el ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles)
Permite a los intendentes y gobernadores establecer indicadores claros sobre transporte público seguro, urbanización inclusiva, acceso a espacios verdes y gestión de desechos El marco institucional en Argentina, a través del COFEMA (Consejo Federal de Medio Ambiente), busca precisamente la unificación de variables y metodologías para el monitoreo de recursos ambientales en todo el territorio nacional, lo que constituye la infraestructura perfecta para la implementación de balances sociales públicos. El Sistema de Medición: Precisión y Contexto
Para que el Balance Social sea una herramienta de gestión útil para la toma de decisiones, debe integrar dos tipos de indicadores:
Indicadores Cuantitativos: Aportan precisión y comparabilidad. Ejemplos incluyen el porcentaje de ahorro energético por luminaria LED, las toneladas de CO2 reducidas o el número de becas de formación otorgadas.
Indicadores Cualitativos: Aportan el contexto e interpretación necesarios. Estos miden la percepción de los grupos de interés, el nivel de satisfacción ciudadana o la efectividad de las políticas de ética y transparencia.
Sin esta combinación, la información cuantitativa puede resultar insuficiente para interpretar disparidades o fallas en las políticas públicas.
Conclusión: El Rol del Profesional de Ciencias Económicas
En conclusión, el Balance Social es la herramienta que permite al Estado pasar de la intuición política a la planificación estratégica informada.
Como profesionales de las ciencias económicas, tenemos un rol fundamental por nuestro conocimiento en sistemas de información y auditoría integral.
Somos los responsables de establecer el vínculo entre los distintos capitales y el desempeño estatal, garantizando que la información sea relevante, verificable y objetiva. Implementar el Balance Social en la gestión pública no es solo una opción ética, es la vía para asegurar un desarrollo equitativo y sostenible que satisfaga las necesidades actuales sin comprometer a las generaciones futuras.
