Gestión Pyme en San Luis: Adopción de IA- Lic. Martín Gargiulo

Qué dice la primera encuesta nacional sobre adopción de inteligencia artificial en pymes argentinas, y cómo se lee desde el entramado productivo de la provincia de San Luis.

Lic. Martín Gargiulo

En abril de 2026 se publicó la primera radiografía seria sobre inteligencia artificial en pymes argentinas: la Encuesta Nacional de Adopción de IA, elaborada por nadIA —iniciativa del CEPE de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar—, con relevamiento de la Fundación Observatorio PyME y apoyo del BID. Son 402 empresas industriales y de software de entre 10 y 249 ocupados, encuestadas en noviembre y diciembre de 2025.

Una advertencia de entrada: San Luis no aparece con peso propio en esa muestra. Buenos Aires y CABA concentran el 61,2% de los casos y nuestra provincia queda dentro del grupo con representación menor al 1%. Nada de lo que sigue es, entonces, una medición de San Luis. Es una lectura de qué significan esos números para un entramado con nuestras características. La diferencia importa y conviene decirla antes que después.

Esa ausencia también nos invita a ocuparnos: si queremos saber cómo estamos nosotros en comparación con el resto del país, el dato lo vamos a tener que construir entre todos. Por eso al final del artículo van a encontrar un QR con una encuesta para pymes sanluiseñas. Es anónima, lleva menos de ocho minutos y sus resultados se van a publicar en la edición de noviembre.

¿Por qué el estudio se hizo sobre pymes?

Las pymes explican cerca del 44% del PBI y el 51% del empleo del país: unas 85.000 empresas. No son un segmento más. Pero llegan a esta discusión en una situación frágil: hacia mediados de 2025 la producción industrial acumulaba diez trimestres consecutivos de caída, los costos habían subido en el 81% de las empresas y casi siete de cada diez adoptaban una postura defensiva —recortar, ajustar o sobrevivir—. Ese es el punto incómodo: la IA se discute como oportunidad de productividad justo cuando la mayoría está administrando escasez.

¿Dónde estamos parados?

El 41,6% de las pymes relevadas usa al menos una tecnología de IA. Es más de lo que muchos esperaban. Pero el número cambia de sentido cuando se abre. Más del 85% de quienes la usan empezaron en 2024 o 2025. El 77,9% usa generación de texto y código —ChatGPT y similares— y las funciones dominantes son marketing y ventas (54,7%), administración (45,1%) y producción (40%, cifra traccionada casi íntegramente por el sector software). Cuando el estudio clasifica por madurez, el resultado es elocuente: el 56% de las adoptantes son “experimentales”, firmas que incorporaron herramientas sin capacidades técnicas ni gobernanza. Sólo el 4% son “optimizadoras” y el 3,8% “líderes”.

Dicho en criollo: hay mucha gente usando ChatGPT y muy pocas empresas usando IA.

El mapa sectorial es donde San Luis puede verse reflejado. Software e IT adopta al 85,4% y es el sector que levanta el promedio nacional. Debajo aparecen textil (47,4%), metalmecánica (40,6%), madera y papel (35,1%), química y plástico (34,7%), alimentos (29,9%) y minerales (16,3%).

Las ramas más tradicionales son, justamente, metalmecánica, química y plásticos, alimentos, textil, papel y minerales. Nuestro entramado provincial estará concentrado en las ramas que el estudio mide por debajo del promedio y el volumen del único sector (software e IT) que lo empuja hacia arriba que tamaño tendrá en Villa Mercedes, en San Luis o toda la provincia. No es una condena. Es un punto de partida que conviene mirar de frente.

La IA no entra donde no hay base digital

Este es el hallazgo más importante del informe y el menos comentado. La adopción de IA está sistemáticamente asociada al nivel previo de digitalización de la empresa. Las correlaciones más fuertes no aparecen con el tamaño ni con la potencia del equipamiento, sino con tres tecnologías: almacenamiento en la nube, herramientas de comunicación interna y software de diseño y desarrollo. Es decir, con la infraestructura digital intangible, la que organiza información y coordina gente. A nivel país, el 53,9% de las pymes paga por servicios de nube, el 52,5% por comunicación digital y el 48,1% por ERP o facturación.

Lo que decide si la IA sirve es lo que pasa adentro: si los datos están en la nube o en la PC del escritorio del dueño, si los sistemas conversan entre sí o si la misma información se carga tres veces a mano. Conectividad sin gestión digital interna no produce adopción.
Entonces, ¿como realizas tu trabajo hoy?, ¿que nivel de herramientas digitales aplicas en tu profesión?, ¿de que manera llevas los registros en tu empresa?, son las primeras preguntas para asegurar el éxito de una adopción de la IA de manera profesional e inteligente, es necesaria la transformación digital previa en caso de que no estes utilizando un ERP en la gestion de tu negocio.

El riesgo: que la IA ensanche lo que ya estaba abierto

El informe es explícito: existe el riesgo de que la adopción de IA no haga más que profundizar brechas preexistentes. Los sectores de alta intensidad tecnológica representan apenas el 11,9% del PBI argentino, concentran a los trabajadores más calificados y son los mejor posicionados para incorporarla. Entre los sectores más y menos productivos de la economía hay diferencias de productividad que pueden llegar a cien veces. La IA rinde en proporción a las capacidades que ya se tienen: si nadie interviene, el escenario más probable no es que nivele, sino que acelere al que venía adelante.

Para San Luis hay una capa adicional que el informe no cubre pero conviene nombrar. Una parte relevante de nuestra industria llegó por beneficios fiscales y responde a casas matrices radicadas fuera de la provincia. Si esas decisiones tecnológicas se toman en Buenos Aires, Córdoba o el exterior, la brecha no corre sólo entre empresas grandes y chicas: corre entre territorios que deciden y territorios que ejecutan. La pyme genuinamente local —el proveedor, el comercio, el estudio profesional— es la que tiene la decisión efectivamente en sus manos. Y es, ahí donde debemos concientizarnos y aprovechar la flexibilidad de ser más pequeños para adoptar la IA.

La oportunidad: nunca fue tan barato competir

Y sin embargo, la misma tecnología que amenaza con ensanchar la brecha es la primera en mucho tiempo que baja el costo de entrada en lugar de subirlo. Las herramientas generativas no exigen integración con sistemas internos, ni infraestructura dedicada, ni datos propios estructurados: un empleado las usa sin modificar ningún proceso. Por eso el 61% de las empresas que adoptan una sola tecnología adoptan generación de texto. El costo de transición es prácticamente nulo.

Una de las empresas entrevistadas en el informe lo dice mejor que cualquier análisis: proyectos que antes requerían meses y equipos grandes hoy pueden hacerse en menos tiempo y con menos recursos. Esa es la democratización real. Una pyme de Villa Mercedes o de la capital puede hoy producir material comercial, analizar su propia información o documentar procesos con una calidad que hace tres años exigía estructura. Con dos condiciones: la primera, la ventaja del chico no es la tecnología, que está disponible para todos, sino la velocidad de decisión —una empresa de veinte personas prueba, corrige y adopta en semanas lo que en una estructura grande demora trimestres—; La segunda, que casi nadie cumple, esa oportunidad sólo se captura si hay alguien que acompañe el proceso.

¿Cómo capacito a mi gente?

Acá está el dato más incómodo. El 46,4% de las empresas dice haber capacitado a su personal en IA. Suena bien hasta que se profundiza en este punto, ya que la capacitación más frecuente es técnica para equipos de IT (30,9%), seguida por específica para un departamento (22,9%). La capacitación para toda la organización, apenas llega al 17,9%. Y el 95,5% no incorporó ningún perfil especializado. O sea: se capacita al que ya sabe y no se capacita al que usa.

Uno de los casos del estudio lo muestra con crudeza. En una empresa química de cien empleados la capacitación se orientó a perfiles directivos, no a empleados; mientras tanto los administrativos, en su mayoría jóvenes, adoptaron herramientas por su cuenta sin ningún proceso formal. La adopción fue espontánea, no planificada. Es el patrón nacional en miniatura y me animo a decir que es también el patrón sanluiseño.

Cuatro movimientos concretos para una pyme de acá. Capacitar por puesto y no por herramienta: a un administrativo no le sirve un curso de IA, le sirve ver cómo se resuelve con IA la tarea que hace todos los martes. Empezar por administración y comercial, donde el retorno aparece primero. Escribir tres reglas mínimas sobre qué información puede salir de la empresa y cuál no —el 72,5% de las pymes argentinas opera sin ninguna pauta, y eso no es libertad, es exposición—. Y medir algo, aunque sea mal, por ejemplo horas ahorradas en una tarea concreta. El 57% no mide nada, y sin medición no hay forma de saber qué escalar.

Los obstáculos, y cuál es el verdadero de todos ellos

Los tres más mencionados son falta de experiencia (46,2%), falta de personal calificado (42,2%) y desconocimiento general sobre IA (39,2%). Recién después aparecen los costos altos (29,2%). Pero el dato que ordena todo es otro: entre las empresas que no usan IA ni planean hacerlo, la barrera más elegida es que “la IA no es útil o necesaria para su actividad”, con el 66,2%. Entre las que ya adoptaron, esa misma percepción cae al 13,5%.

Leámoslo despacio, porque es la conclusión. El principal obstáculo para la adopción de IA en las pymes argentinas no es el dinero, ni la conectividad, ni la falta de herramientas. Es la convicción, sostenida por dos de cada tres empresas no adoptantes, de que esto no es para ellas. Y esa convicción se disuelve en el momento exacto en que la empresa prueba.

En San Luis tenemos un entramado pyme de vasta trayectoria y universidades que brindan profesionales al mercado. Lo que falta no es infraestructura ni talento. Falta traducción: tomar conciencia como empresario, profesional, trabajador o emprendedor sanluiseño de que la adopción de la IA sirve. Ese es el trabajo pendiente, y no lo va a hacer la tecnología por si sola.

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