Algoritmos en el Consultorio Jurídico Gratuito de la UNSL.- Ab. Diego Castillo

La Inteligencia Artificial en la Formación Clínica y el Ejercicio de la Abogacía.-

Profesor e Investigador – Director del Departamento de Ciencias Jurídicas y Políticas – FCEJS-UNSL. Coordinador del Consultorio Jurídico Gratuito de la UNSL

Introducción: El mito de la neutralidad tecnológica en el Derecho

Los profesionales de varias generaciones hemos oscilado entre la abstracción teórica de las aulas y la irrupción brusca de la realidad cuando enfrentamos nuestro primer escrito judicial. Sin embargo, la aceleración tecnológica de los últimos años ha introducido un tercer actor en este escenario: la automatización, el procesamiento masivo de datos y la inteligencia artificial.

Frecuentemente, cuando se debate sobre tecnología en el ámbito jurídico, el foco se coloca de manera ingenua en la eficiencia: cómo escribir demandas más rápido, cómo automatizar la búsqueda de jurisprudencia o cómo reducir los tiempos de respuesta. Pero reducir la tecnología a un mero “instrumento de ahorro de tiempo” es perder de vista su verdadero impacto epistemológico y pedagógico. La tecnología no es neutra; modela la forma en que pensamos los problemas, cómo diagnosticamos los conflictos y, fundamentalmente, cómo enseñamos a ejercer la profesión.

En el marco de la educación jurídica clínica que llevamos adelante en el Consultorio Jurídico Gratuito de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), abordamos este desafío no desde la especulación teórica, sino desde la construcción de soluciones tecnológicas propias diseñadas por y para la práctica profesional (Marchisone, Castillo y Videla, 2026).

La experiencia del SICJG: De los documentos dispersos a la inteligencia de datos

Hacia el ciclo 2026, la gestión del Consultorio Jurídico enfrentaba un dilema común a la mayoría de los estudios e instituciones públicas: la dispersión de datos. La convivencia del soporte papel con planillas de cálculo locales generaba cuellos de botella que afectaban tanto el seguimiento procesal como la auditoría académica de los estudiantes.

Frente a este diagnóstico, tomamos una decisión estratégica: en lugar de adquirir licencias de software comerciales rígidas e impersonales, desarrollamos una infraestructura digital a medida utilizando tecnologías accesibles dentro del entorno corporativo universitario (@email.unsl.edu.ar y Google Apps Script). Así nació el Sistema de Información del Consultorio Jurídico Gratuito (SICJG).

El propósito del sistema trascendió la simple digitalización de las tareas del Consultorio. El SICJG se concibió como un entorno pedagógico simulatronico: El concepto refiere a un espacio de aprendizaje diseñado para simular de forma interactiva, automatizada y en tiempo real el funcionamiento de un entorno profesional real —en nuestro caso, la dinámica de un estudio jurídico y los sistemas informáticos del Poder Judicial (como el sistema IURIX).   No se trata de un mero “programa informático para cargar datos”, sino de un entorno con intención pedagógica que utiliza la tecnología como un simulador de prácticas profesionales.

  1. Modelado de la gestión del despacho: Al ingresar un expediente, el sistema valida la nomenclatura judicial, asigna el estado automatizado “Iniciado” y activa un semáforo de alertas procesales vinculado al calendario general. El estudiante no “aprende informática”; aprende el rigor de la procuración diaria, el control de la perentoriedad de los plazos fatales y la responsabilidad ética de no dejar una causa a ciegas.
  2. Tablero dinámico de vulnerabilidad: A través de la analítica de datos anonimizados, el sistema transforma las fichas de los consultantes en un Dashboard sociodemográfico interactivo. Esto permite cruzar variables de procedencia geográfica, rango etario, ocupación y tipología del conflicto (alimentos, violencia, sucesiones).

Aquí es donde la tecnología se conecta con la función social de la universidad: el estudiante aprende que detrás de un número de expediente hay un mapa de vulnerabilidad social en Villa Mercedes que exige diagnóstico y empatía.

En la formación clínica, la inteligencia artificial y las herramientas de gestión digital deben operar como un “co-piloto” que libere al estudiante y al docente de las cargas repetitivas para concentrar el esfuerzo pedagógico en lo esencial: el razonamiento crítico, la práctica reflexiva sobre las decisiones judiciales y la empatía hacia quienes buscan acceso a la justicia.

Reflexión final: El aula del futuro es el territorio

La implementación del SICJG en el Consultorio Jurídico de la FCEJS demostró que la tecnología, cuando se diseña con sentido pedagógico y compromiso social, no aleja al estudiante de la realidad, sino que lo conecta con ella de manera más científica, ordenada y humana.

La inteligencia artificial y los sistemas de información no van a reemplazar a los abogados; pero aquellos abogados que sepan utilizar la tecnología para potenciar su diagnóstico, organizar sus despachos y comprender el contexto social de sus clientes indefectiblemente reemplazarán a quienes se obstinen en ejercer la profesión con las herramientas del siglo pasado. La universidad pública tiene el deber de liderar esa transformación.

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