¿Cómo sigue la película?- Mgter. CPN Alfredo Gabriel Zambrano

Mgter. CPN Alfredo Gabriel Zambrano

Cierto es que la economía argentina nunca da respiro. Parece una montaña rusa. Cuando todo parece encaminarse a un crecimiento sostenido aparecen moros en la costa. Pero esta vez es distinto. La maquinaria económica del país está, según muchos especialistas, en un momento de arranque hacia un futuro próspero. Según otros, la política implementada tiene falencias de base.

Por el lado del gobierno, no parece que nada extraordinario vaya a sacudir la modorra del consumo. Es más, explícitamente las autoridades políticas y económicas han reafirmado su convencimiento de que hay que tener paciencia y esperar a que los resultados empiecen a “derramar” sobre la población en general. Como lo dijo hasta el propio ministro de economía de la Nación, Luis “Toto” Caputo, paciencia que ya vendrán los mejores 18 meses de la historia económica argentina (¿?).

El problema de esta postura, la situación que atravesamos ahora, es que hay que esperar que crezca la economía para entonces bajar impuestos para que crezca la economía. ¿O no sería mejor que se bajen impuestos para que la economía crezca y entonces poder bajar impuestos? Bueno, en este loop que no cierra estamos. A la espera de si fue primero la gallina o el huevo. Y ello se refleja en que el gobierno no puede bajar impuestos porque la recaudación se le cayó “como un piano”, y entonces la economía (muy especialmente el consumo) sigue deprimida, y esto genera la consecuencia de… ¡Baja de recaudación!

¡Dios! ¿Cuándo saldremos de esto?

Como sabemos, la resolución de los temas económicos depende en gran medida de decisiones políticas y comunicacionales, ya que estos son, en su esqueleto, una materia social. Y un poco de eso hay también en la decisión de Milei de anunciar la base de Tierra del Fuego, que no es otra cosa que un intento de insuflar un poco de patriotismo que derrame en la economía, o que al menos le quite el foco hasta que la disciplina fiscal complete el trabajo.

¿Qué hubiese hecho otro gobierno ante un escenario similar? Pongamos, por ejemplo, al peronismo tomado como una expresión (no a lo que hicieron en la realidad) que permite extrapolar que hubiesen hecho algún anuncio fuerte de medidas fiscales (con costos a pagar por tus nietos). O intentar alguna manera de inyectar efectivo en la población que potencie el consumo (y por ende el crédito, y por consecuencia la baja del desempleo, el crecimiento económico y el subidón del humor social, aunque sea efímero). Incluso liberales como Cavallo sugieren cambios en, por ejemplo, el marcado cambiario, al proponer su completa liberalización.

¿Estamos ante un escenario de paciencia y espera? No son virtudes que puedan prosperar a medida que pasa el tiempo, todo lo contrario. Encima se viene un año de elecciones presidenciales donde será difícil, sino imposible, consensuar legislaciones disruptivas que provoquen, aunque sea, un atisbo de cambio de realidad para una mayoría que, pacientemente, espera.

Scroll al inicio